lunes, 24 de noviembre de 2008

El Kurt Cobain británico, declarado muerto

El paso del mito al logo fue un proceso largo en cuanto a historia literaria se refiere. Los héroes y las divinidades clásicas eran el método a explicaciones a los fenómenos naturales como, por ejemplo, la lluvia. Todo lo contrario sucede con la conversión de músico a leyenda. Para ello, es suficiente con el suicidio o morir de joven, como ya les ocurrieron a grandes artistas de la talla de Janis Joplin, John Lennon, Ian Curtis, Jim Morrison o el ex batería de Led Zeppelín, John Henry Bonham.

A Richey Edwards, guitarrista de la banda Manic Street Preachers, quizás le acobardó la idea de acabar con su vida, ya que estaba frecuentemente acorralado por continuas depresiones y una más que evidente anorexia. Por ello, optó por la huida en febrero del año 1995. Desde entonces, hasta hoy, muchas han sido las versiones que han asegurado ver al músico galés en diferentes zonas. Su coche fue hallado bajo el puente Severn, que conecta Gales con Inglaterra, al poco de desaparecer.

Según la ley británica, una persona es declarada muerta cuando lleva siete años en paradero desconocido, pero la familia de Edwards no ha querido hacerlo hasta ahora. Según algunas personas, el guitarrista visitó Fuerteventura en una ocasión y se rumoreaba que vivía en Goa, India. Pero esos no son más que especulaciones llenas de morbo, como casi toda su exitosa vida repleta de polémica. Una tras otra.

Al galés, más que por su escaso virtuosismo a las seis cuerdas, era reconocido por la crítica de finales de los 80 y principio de los 90 como un gran compositor, donde desplegaba toda su ira arraigada por los numerosos problemas psicológicos. Está considerado como uno de los mejores escritores de temas de la última década, a pesar de las controversias de los integrantes de la banda, ya que en ocasiones la temática hedonista, nihilista y pesimista no eran del agrado del resto de componentes. A pesar de ello, el 75% de las letras de la mejor obra de los Preachers, The Holy Bible, las escribió él, así como el mayor número de temas de la banda británica hasta la desaparición de Edwards. Él definió su estado en las canciones, pero en una entrevista dijo: "Si estás desesperadamente deprimido como yo lo estaba, entonces disfrazarse es simplemente la última salida. Cuando era niño solamente quería hacerme notar. Nada podía entusiasmarme excepto la atención, por eso me disfrazaba lo mas que podía. La vulgaridad y el aburrimiento van de la mano".

Pero su actuación más espectacular y mediática no la realizó sobre los escenarios sino tras un concierto, en rueda de prensa. Un periodista le reprochó que su grupo punk y él fueran unos vendidos, a lo que él respondió tallando su antebrazo con la inscripción “4 real” (de verdad) con una cuchilla de afeitar que curiosamente llevaba en su pantalón guardada en ese momento. Tras la pertinente rueda de prensa, los periodistas quisieron fotografiar su brazo, hecho que alimentó la leyenda en torno a la figura del músico, que se ilustró en febrero del 95, cuando su cuerpo, quien sabe, pasó a mejor vida. Está claro, es un héroe.

Su primer gran éxito en el disco debut de Manic Street Preachers:




Una de las primeras canciones sin Edwards en el grupo:




Single del nuevo disco que lanzó el grupo al mercado hace meses:



En la foto, Edwards, justo después de inscribirse "4 real" en su brazo.